Esta es una receta "tipo" italiana que compuse yo misma, combinando una buena receta de pasta frolla sencilla con un relleno de torta de ricotta italiana hecho a ojo y una cubierta de fresas y gelatina que aprendí de mi tía Nelly.
200 g de harina
80 g de mantequilla
50 g de azúcar
1 pizca de sal
ralladura de ½ limón
1 huevo
Relleno:
400 g de ricotta fresca
150 g de azúcar
3 huevos
ralladura de ½ limón
1 cucharada de Grand Marnier
naranja confitada cortada en cubitos pequeños
1/2 kg de fresas (si son grandes, partirlas por la mitad)
Gelatina de fresa para cubrir (1 paquete de gelatina Royal para preparar 1/2 litro de gelatina)
Yo preparé la pasta frolla como si fuese una pâte brisée:
Se coloca la harina en un bol, se añade la mantequilla fría cortada en trozos, y con la punta de los dedos se va trabajando rápidamente las dos cosas juntas para obtener una especie de granulado. Lo de las puntas de los dedos quiere decir: NO HAY QUE CALENTAR LA PREPARACIÓN CON LAS MANOS. Se añade el azúcar, la sal y la ralladura de limón, se mezcla rápidamente con las puntas de los dedos, y por último se añade el huevo y se amasa LO MÍNIMO INDISPENSABLE para formar una bola de masa. Esto es esencial: no se debe calentar la masa, y no se debe trabajar mucho para que no se "active" el gluten de la harina y nos quede una masa correosa. Bueno, se pone a enfriar en la nevera, envuelta en plástico (o no), durante una media horita. Se estira con el rodillo y se forra con ella un molde de tarta antiadherente de 26 cm de diámetro. Se guarda en la nevera mientras se prepara el relleno.
Para el relleno la cosa es complicadísima: se mezcla todo con un tenedor y ya está.
El relleno se vierte sobre la masa y se mete en horno precalentado a 190º durante unos 45 minutos, hasta que se vea cocido el relleno sin necesidad de que se dore.
Se deja enfriar muy bien la tarta antes de decorarla.
Se prepara la gelatina como indica el paquete (o sea, se disuelve el preparado con 1/4 litro de agua hirviendo, mezclando BIEN, y se añade 1/4 litro de agua bien fría. Se pone en la nevera hasta que apenas empieza a "fraguar", es decir, cuando el líquido rojo empieza a estar más denso, con una consistencia como de clara de huevo cruda. El tiempo que eso tarda es variable, más o menos 1 hora, pero hay que estar atentos, si se endurece del todo hay que calentarla en el microondas para que se funda y empezar de nuevo...... Si el agua fría que se añadió a la gelatina estaba helada, tarda bastante menos.
Entre tanto se lavan, secan y cortan las fresas y se distribuyen artísticamente sobre la tarta. Cuando la gelatina está lista (ver párrafo anterior), se retira inmediatamente de la nevera y con una cuchara se va echando sobre las fresas cuidando de cubrir bien todas, porque las que no estén cubiertas se desecarán. Para que la operación sea más fácil, es muy conveniente que el relleno de ricotta no llegue hasta el borde de la masa. Ahora se vuelve a poner la tarta en la nevera y se deja hasta que cuaje totalmente la gelatina antes de servirla.
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